Reflexión Número 25

Los agravios y ofensas se olvidan de una forma lenta, muy lenta, de hecho algunos nunca se olvidan; sin embargo, los favores que haces son olvidados a una velocidad sorprendente…

Considera que la vida es un juego en el que en ocasiones se gana pero también en muchas otras perdemos, un día estamos “abajo” y si nos esforzamos podríamos estar “arriba”.

Un ejemplo es cuando un subordinado tiene mal trato de su jefe, éste sin pensar que, en lo futuro el mismo subordinado podría ser su nuevo jefe… si se esfuerza, claro.
From http://goo.gl/mF6exi

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